La industria española, en peligro de extinción

Hoy se ha conocido otro pésimo indicador macro para nuestro país, el dato de la producción industrial. El IPI de febrero descendió un 24% respecto al registrado en el mismo mes de 2008, la mayor caída interanual desde que se recoge este dato.

Aunque el descenso es generalizado, se da en todas las actividades y en todas las comunidades, en algunas industrias es más un auténtico desplome. La fabricación de automóviles ha caído más de un 50% interanual.

Es hora de revisar las bases de la economía española, que durante años se ha sostenido en la construcción y en los servicios, muy especialmente en el sector turístico. Una vez reventada la burbuja del ladrillo y con un sector turístico que ya no puede competir por precios, habría que mirar a otras actividades productivas. La agricultura subsiste a golpe de subvenciones y la industria es un erial, un panorama muy sombrío.

Hemos gastado los generosísimos prestamos de Europa (tanto en forma de cash como en tipos artificialmente bajos) en futbolistas y pisos, y, como la cigarra, nos damos cuenta de que no habíamos ahorrado para el crudo invierno. Sólo la mejora de infraestructuras ha tenido algún sentido en el gasto público de los últimos lustros.

Sería recomendable que revisásemos nuestras prioridades y empezásemos invertir en educación y nuevas industrias. Se nos ha llenado la boca con los distintos planes Avanza y demás iniciativas para el fomento de la Sociedad de la Información y nos encontramos a la cola del mundo: países como Brásil, Inidia, Rumanía, Rusia, Argentina… nos han pasado por la derecha; es dificil encontrar otro lugar en el mundo donde se hable peor el inglés; nos encontramos, un año sí y otro también, ocupando los últimos lugares en conocimientos académicos y lo primeros en fracaso escolar. Sólo un política decidida, y probablemente impopular, y una auténtica concienciación social nos puede sacar de este círculo vicioso.

En cuanto a la situación de nuestra industria, debríamos abandonar, sin prisa pero sin pausa, actividades en las que difícilmente podemos ser competitivos y centrar nuestro esfuerzo en industrias de futuro: biotecnología, genética, nuevas energías… Para ello es imprescindible que consigamos retener el talento en casa. Es muy triste que nuestros mejores recursos humanos tengan que emigrar para tener la oportunidad de desarrollarse.