Felipe González prevé otra crisis en cinco años

La actual crisis económica y financiera está incubando la siguiente. Felipe González ha aprovechado un encuentro sobre economía en El Salvador para mostrar su preocupación por no enfrentarnos a “las razones reales de la crisis financiera”.
Para el ex presidente del Gobierno español, “hay que estar vigilantes. Si no, estaremos incubando para dentro de cinco años la siguiente crisis financiera”, dijo en el X Encuentro Nacional de la Empresa Privada de El Salvador (Enade), al que fue invitado por la Asociación Nacional de la Empresa Privada de El Salvador (ANEP) y en el que también participó el presidente del país, Mauricio Funes.
González realizó, durante su intervención, un llamamiento de prudencia a los bancos para que reflexionen sobre el devenir de la economía mundial. “Hay que pedirle a la banca que vuelva a ser lo que fue: la administradora prudente del ahorro de la gente y la prestadora prudente de crédito para la economía real”, sostuvo.
Por otro lado, el ex mandatario también tuvo tiempo para analizar la situación en las que se encuentran las ideologías hoy por hoy, dando, además, algún que otro recado. De ese modo, y comparando el escenario de El Salvador, donde “de derecha ya no hay nadie”, sentenció “todo el que es de derecha dice que es de centro y a los de izquierda que les da vergüenza acercarse al centro, pues se reafirman como de izquierda revolucionaria, incluso hay algunos por ahí se inventan un Socialismo del Siglo XXI que mezcla a (Carlos) Marx y a (Simón) Bolívar y a nuestro señor Jesucristo”.
¡Viva el optimismo de nuestros ex-prsidentes! Ójala fueran tan sinceros cuando están en activo…
El Gobierno “respeta pero no comparte” el “pesimismo” del FMI
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, dijo este martes que el Ejecutivo español “respeta pero no comparte” el “pesimismo” de las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI). De la Vega recordó que el FMI, que hoy auguró que la economía española se contraerá un 0,6% este año, “no siempre ha acertado en sus diagnósticos”.
A preguntas de los periodistas, en una rueda de prensa tras reunirse con representantes del Gobierno del Principado en Oviedo, De La Vega, dijo que las previsiones del Ejecutivo son las de que a lo largo de este año se comience a registrar incrementos del Producto Interior Bruto (PIB) de carácter trimestral.
De hecho, dijo que el Gobierno tiene el “convencimiento” de que España empezará a remontar la crisis a lo largo de este año, a pesar de ser consciente de que aún quedan “meses complicados”.
No obstante, se mostró confiada, porque el Ejecutivo cuenta con el “diagnóstico” y las “herramientas” adecuadas para recuperar la senda del crecimiento. Una de esas herramientas, apuntó, será la reforma laboral.
“Hemos pasado lo peor de la crisis”, insistió, y se refirió a signos que pueden constatar esa afirmación, haciendo referencia a la “desaceleración” del incremento de parados y la “moderación” de la caída del PIB.
Y tú, ¿quién crees que acierta en sus pronósticos? ¿FMI o señora Fdez. de la Vega?
Sobre los bonos de AIG
Es comprensible la indignación que despierta el pago de bonos millonarios a directivos de AIG. ¿Cómo es posible que se premie de esta manera a las personas que han llevado a una quiebra técnica a la mayor asegurdora del mundo? Con este panorama, no es de extrañar que Obama haya dado órdenes al secretario del Tesoro de intentar, por todos los medios legales, evitar el pago de estas primas.
¿Qué mensaje se da a los contrtibuyentes que han tenido que salir al rescate de la compañía? Los ciudadanos de a pie han tenido que rascarse sus maltrecho bolsillos para encontrar 165.000 millones de dólares que permitan la continuidad de la compañía. Tras semejante esfuerzo, no es fácil explicarles que hay que destinar unos cientos millones para pagar primas a los responsables de este desaguisado, directivos que de por sí ya están extraordinariamente pagados. Pero, ¿qué mensaje se lanzaría a la economía si no se pagasen?
En este país conocemos el resultado de la abusiva demora en los pagos de las distitas administraciones. El hecho de retrasar el cumplimento de sus obligaciones está asfixiando financieramente a multitud de empresas, que sí tienen que hacer frente a sus pagos en los plazos marcados. Imaginemos que la admistración no sólo pudiera hacer esto, sino que pudiera incumplir unilateralmente sus obligaciones contractuales. ¿Qué confianza puede tenerse si los compromisos sellados en un contrato ya no son sacrosantos? ¿Y si cundiera el ejemplo y las entidades privadas rompiesen sin más los contratos que les resultan incómodos? Y ya que estamos, ¿que nos impediría a los ciudadanos tomar la misma senda y dejar de pagar aquellos impuestos que no nos resultasen razoables?
Parece que la economía se enfangaría más de lo que ya está. Probablemente, y por duro que parezca, el mal menor será tragarse el sapo y pagar las cantidades pactadas. Por otro lado, son muchos los que piensan que la madeja de AIG está tan enrevesada, que sólo los que la líaron son capaces de desenmarañarla. Otro punto a favor del pago de los bonos.
En esta situación, sólo queda apelar a la ética de los directivos para que devuelvan estas cantidades que -¿sin duda?- no se mercen. Pero es posible también, por perverso que parezca, que estos directivos se sientan víctimas de la situación. Sus prácticas eran habituales en multitud de entidades financieras y no financieras. Más que eso, respondían a la demanda de los accionistas por mayores y más rápidos beneficios. Es seguro que todos debemos reflexionar sobre el culpable último de esta coyuntura: ¿han sido directivos irresponsables o nuestra propia codicia la que ha desembocado en esta crisis? ¿hubieramos aceptado mayor intervención de los gobiernos en la regulación de los mercados en tiempos de vino y rosas? Mucho me temo que no.
