Problemas de sostenibilidad de la Seguridad Social
El portavoz del PP en la Comisión del Pacto de Toledo, Tomás Burgos, denunció este jueves que los datos a cierre de 2009 de las cuentas de la Seguridad Social son una “clara evidencia” de los “problemas de sostenibilidad” que aquejarán al sistema en 2010 y confirma que el Gobierno “ocultó sistemáticamente” los cifras de los últimos meses para transmitir una “visión edulcorada” de la situación real.
En declaraciones a Europa Press, Burgos señaló que el “desmoronamiento” del superávit del 41% de la Seguridad Social, hasta los 8.501,8 millones de euros, a cierre de 2009 “da la razón” al PP en su denuncia de que los datos que el Gobierno había presentado hasta ahora “eran irreales”.
En este sentido, recordó que los datos a noviembre hablaban de un retroceso del superávit del 27%. “Que se convierta en un 41% en un mes confirma que se ocultaban sistemáticamente datos para trasladar una visión edulcorada de las cuentas de la Seguridad Social”, remachó.
Por otro lado, alertó de que es posible que no se puedan incorporar las partidas necesarias al Fondo de Reserva de la Seguridad Social en 2010, ya que el Ejecutivo sólo se plantea incorporar 2.000 millones correspondiente al excedente de 2008, un ejercicio en el que el superávit alcanzó los 14.000 millones, de los que 8.000 millones se iban a destinar a aportaciones a dicho Fondo.
En este sentido, señaló que el Gobierno está haciendo con la ‘hucha de las pensiones’ una “política claramente” contraria a los intereses” del sistema de la Seguridad Social, ya que “cuando debería estar pensando” en dotarlo con los excedentes de 2009, anuncie que sólo aportará una pequeña parte de los generados hace dos años.
A su juicio, esto demuestra que el Gobierno se está apropiando “de cantidades ingentes de recursos” del Fondo, lo que supone una gran “carga económica” para el propio sistema de la Seguridad Social, al que se les está “detrayendo” una cantidad “importante” de recursos que derivarían de los intereses generados por dichas cantidades.
En este sentido, señaló que Trabajo “no puede poner como excusa” el aplazamiento de los pagos de las empresas y de las administraciones públicas a la Seguridad Social.
Sin duda, es hora de tocar la edad de jubilación, que probablemente subirá hasta los 70 años en los próximos 10/15
Felipe González prevé otra crisis en cinco años

La actual crisis económica y financiera está incubando la siguiente. Felipe González ha aprovechado un encuentro sobre economía en El Salvador para mostrar su preocupación por no enfrentarnos a “las razones reales de la crisis financiera”.
Para el ex presidente del Gobierno español, “hay que estar vigilantes. Si no, estaremos incubando para dentro de cinco años la siguiente crisis financiera”, dijo en el X Encuentro Nacional de la Empresa Privada de El Salvador (Enade), al que fue invitado por la Asociación Nacional de la Empresa Privada de El Salvador (ANEP) y en el que también participó el presidente del país, Mauricio Funes.
González realizó, durante su intervención, un llamamiento de prudencia a los bancos para que reflexionen sobre el devenir de la economía mundial. “Hay que pedirle a la banca que vuelva a ser lo que fue: la administradora prudente del ahorro de la gente y la prestadora prudente de crédito para la economía real”, sostuvo.
Por otro lado, el ex mandatario también tuvo tiempo para analizar la situación en las que se encuentran las ideologías hoy por hoy, dando, además, algún que otro recado. De ese modo, y comparando el escenario de El Salvador, donde “de derecha ya no hay nadie”, sentenció “todo el que es de derecha dice que es de centro y a los de izquierda que les da vergüenza acercarse al centro, pues se reafirman como de izquierda revolucionaria, incluso hay algunos por ahí se inventan un Socialismo del Siglo XXI que mezcla a (Carlos) Marx y a (Simón) Bolívar y a nuestro señor Jesucristo”.
¡Viva el optimismo de nuestros ex-prsidentes! Ójala fueran tan sinceros cuando están en activo…
El Gobierno “respeta pero no comparte” el “pesimismo” del FMI
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, dijo este martes que el Ejecutivo español “respeta pero no comparte” el “pesimismo” de las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI). De la Vega recordó que el FMI, que hoy auguró que la economía española se contraerá un 0,6% este año, “no siempre ha acertado en sus diagnósticos”.
A preguntas de los periodistas, en una rueda de prensa tras reunirse con representantes del Gobierno del Principado en Oviedo, De La Vega, dijo que las previsiones del Ejecutivo son las de que a lo largo de este año se comience a registrar incrementos del Producto Interior Bruto (PIB) de carácter trimestral.
De hecho, dijo que el Gobierno tiene el “convencimiento” de que España empezará a remontar la crisis a lo largo de este año, a pesar de ser consciente de que aún quedan “meses complicados”.
No obstante, se mostró confiada, porque el Ejecutivo cuenta con el “diagnóstico” y las “herramientas” adecuadas para recuperar la senda del crecimiento. Una de esas herramientas, apuntó, será la reforma laboral.
“Hemos pasado lo peor de la crisis”, insistió, y se refirió a signos que pueden constatar esa afirmación, haciendo referencia a la “desaceleración” del incremento de parados y la “moderación” de la caída del PIB.
Y tú, ¿quién crees que acierta en sus pronósticos? ¿FMI o señora Fdez. de la Vega?
El euribor, en mínimos históricos… ¿y qué?
La masiva inyección de liquidez del BCE, que el miércoles adjudicó más de 400.000 millones de euros a los bancos (se dice pronto, la mayor cantidad jamás subastada), ha empujado el euribor hasta el 1,523% su mínimo histórico intradía. Hace un año, el indicador estaba, ni más ni menos, en el 5,3%. Va de records.
Con estos datos, y en ausencia de tensiones inflacionistas, es previsible que los tipos de interés sufran nuevas bajadas de aquí a final de año, acercándonos al temido/deseado 0. Menores tipos, más renta disponible para las familias, ¿reactivación del consumo?. La ecuación es demasiado sencilla y dependerá de la evolución de otros muchos factores, entre otros, de que el crédito llegue a las empresas.
La duda es, por tanto, si estas inyecciones de liquidez servirán para que los bancos empiezen a conceder créditos a largo plazo para ayudar a la recuperación de la economía. Existen todavía demasiados interrogantes sobre la situación real de las entidades financieras. ¿Están en disposición de asumir riesgos o están ya demasiado expuestas a créditos dudosos? Mucho me temo que, pese a la liquidez delos mercados, aún tardaremos en ver el dinero fluir alegremente.
El déficit de Alemania, por las nubes
Según hemos conocido hoy, el Consejo de Ministros alemán ha aprobado el proyecto de ley para los presupuestos públicos de 2010, que prevé un déficit de 86.100 millones de euros, una cifra récord para Alemania. Y podría ser peor; según admitió el ministro de Finanzas Peer Steinbrück, el déficit podría superar los 100.000 millones de euros por las ayudas al sector bancario. Visto lo visto, el déficit alemán no volverá a estar por debajo del 3,0% del PIB -tope establecido por el Pacto de Estabilidad- antes de 2013 (Para este año, se espera que el déficit sea de cerca del 4% del PIB, mientras que el del año próximo equivaldría a un 6%)
Steinbrück advirtió que, pese a lo delicado de las finanzas públicas y a la necesidad de retornar a la senda de la consolidación presupuestaria, sería un error caer en la tentación de aumentar los impuestos, por el impacto que tendría en el crecimiento económico, aunque señaló que tampoco hay margen para una rebaja fiscal.
A una situación parecida se enfernta España. Ya advirtió el defenestrado Solbes, en uno de sus escasos ataques de realismo, que no había margen en la política fiscal (el plan de rescate del sector financiero se ha llevado todos los recursos). Es necesario replantearse el estado del bienestar, o mejor, cómo se financia el estado del bienestar. Cheques-bebé, ley de dependencia, los famosos 400 euros, la indemnización de 45 días… pueden ser un lujo en los tiempos que corren. Por impopular que sea, es probable que sea necesario recortar las prestaciones sociales a la espera de días mejores.
La industria española, en peligro de extinción
Hoy se ha conocido otro pésimo indicador macro para nuestro país, el dato de la producción industrial. El IPI de febrero descendió un 24% respecto al registrado en el mismo mes de 2008, la mayor caída interanual desde que se recoge este dato.
Aunque el descenso es generalizado, se da en todas las actividades y en todas las comunidades, en algunas industrias es más un auténtico desplome. La fabricación de automóviles ha caído más de un 50% interanual.
Es hora de revisar las bases de la economía española, que durante años se ha sostenido en la construcción y en los servicios, muy especialmente en el sector turístico. Una vez reventada la burbuja del ladrillo y con un sector turístico que ya no puede competir por precios, habría que mirar a otras actividades productivas. La agricultura subsiste a golpe de subvenciones y la industria es un erial, un panorama muy sombrío.
Hemos gastado los generosísimos prestamos de Europa (tanto en forma de cash como en tipos artificialmente bajos) en futbolistas y pisos, y, como la cigarra, nos damos cuenta de que no habíamos ahorrado para el crudo invierno. Sólo la mejora de infraestructuras ha tenido algún sentido en el gasto público de los últimos lustros.
Sería recomendable que revisásemos nuestras prioridades y empezásemos invertir en educación y nuevas industrias. Se nos ha llenado la boca con los distintos planes Avanza y demás iniciativas para el fomento de la Sociedad de la Información y nos encontramos a la cola del mundo: países como Brásil, Inidia, Rumanía, Rusia, Argentina… nos han pasado por la derecha; es dificil encontrar otro lugar en el mundo donde se hable peor el inglés; nos encontramos, un año sí y otro también, ocupando los últimos lugares en conocimientos académicos y lo primeros en fracaso escolar. Sólo un política decidida, y probablemente impopular, y una auténtica concienciación social nos puede sacar de este círculo vicioso.
En cuanto a la situación de nuestra industria, debríamos abandonar, sin prisa pero sin pausa, actividades en las que difícilmente podemos ser competitivos y centrar nuestro esfuerzo en industrias de futuro: biotecnología, genética, nuevas energías… Para ello es imprescindible que consigamos retener el talento en casa. Es muy triste que nuestros mejores recursos humanos tengan que emigrar para tener la oportunidad de desarrollarse.
Primera, pero no última, intervención de una caja
Se ha producido lo que el mercado ya esperaba, la intervención del Banco de España de la primera caja en apuros. Con nocturnidad y alevosía, para evitar la fuga de depósitos de la entidad, se anunció el rescate de Caja Castilla-La Mancha. Es sólo la primera, pero no tardaremos en ver a otras muchas entidades financieras, especialmente cajas, en serias dificultades.
Y es que, a pesar de los múltiples intentos de nuestros dirigentes políticos por asegurar la solidez de nuestro sistema financiero, la verdad se muestra tozuda. Los pecados de nuestro sistema financiero son similares a los que llevaron a la bancarrota a numerosas entidades allende nuestras fonteras, véase, excesiva exposición crediticia sobre activos sobrvalorados, especialmente inmobiliarios (¿algún parecido con las famosas subprimes?). La única bondad real de nuestro sistema financiero es que ha sabido construirse un colchón que le ha permitido capear el primer temporal, pero que no probablemente no le dará para aguantar el oleaje que aún queda por venir.
Y llegados a este punto, ¿qué decir sobre la efectividad de la medida? El Ejecutivo alega que se ha salido al rescate de una sociedad en apuros, pero solvente, que pasa por un momento de falta liquidez puntual. No es ésta ‘toda la verdad’. El agujero en CCM, cifrado por su firma auditora, es de 3.000 millones de euros, y no tiene en cuenta la pérdida de valor que muchos de sus activos han venido sufriendo estos últimos meses. No parece que esta caja, y no es un caso único, sea viable. En un futuro próximo veremos continuos movimientos de concentaración de entidades financieras. Esta es, probablemente, la única solución. Bancos, cajas y contribuyentes tendrán que salir, conjuntamente, al rescate de las entidades más expuestas por sus desmanes crediticios. Con este panorama, el aval de 9.000 millones dado a CCM se antoja algo precipitado. Tal vez hubiese sido mejor guardarse este as para apuestas más seguras.
Japón vuelve a la senda de la deflación
Si queríamos saber lo que es una crisis financiera, sólo teníamos que mirar a Japón. Allí llevan 20 años con unos problemas que no consiguen superar, así que preparémosnos para un largo viaje cuesta abajo. Cuando parecía que por fin el imperio nipón conseguía sacar la cabeza, ha sobrevenido esta crisis para devolverles a una senda que ya conocen muy bien: la deflación.
Japón ha registrado en febrero su segundo mes de inflación subyacente negativa, y se prevee que la tendencia continue en marzo. Lo peor es que el Banco de Japón, con unos tipos al 0,1%, se ha quedado sin margen de maniobra real para atajar esta situación. Y allí ya conocen las consecuencias de los periodos deflacionistas: bancarrotas, despidos, recortes salariales y recesión.
El fantasma de la inflación energética
Eramos pocos y parió la abuela. Por si no era suficiente sombrío el panorama (recesión, paro, deflación inmobiliaria…) ha aparecido el fantasma de la inflación energética para acabar de ponernos los pelos de punta.
Han bastado unas palabras mínimamente optimistas de Bernanke para que el crudo emprenda una subida libre situándos por encima de los 50 dólares y alcanzando su valor máximo en diez semanas. El presidente de la FED se limitó a pronosticar un posible fin de la recesión en USA - que no crecimiento apreciable - para finales de este año. Y como excusa ha bastado. El crudo reaccionó inmediatamente al alza ante la remota posibilidad de una recuperación de la demanda.
Lo preocupante no es esta subida, por virulenta que haya sido, que lo ha sido, sino la señal que nos deja. Parece que hay ganas en el mercado de que el crudo suba, y si no hay motivo, ya inventaremos uno. Espero equivocarme, pero no descartaría un barril de brent por encima de los 70 euros en los próximos tres meses. Un golpe más a la ya tocada economía española.
Sobre los bonos de AIG
Es comprensible la indignación que despierta el pago de bonos millonarios a directivos de AIG. ¿Cómo es posible que se premie de esta manera a las personas que han llevado a una quiebra técnica a la mayor asegurdora del mundo? Con este panorama, no es de extrañar que Obama haya dado órdenes al secretario del Tesoro de intentar, por todos los medios legales, evitar el pago de estas primas.
¿Qué mensaje se da a los contrtibuyentes que han tenido que salir al rescate de la compañía? Los ciudadanos de a pie han tenido que rascarse sus maltrecho bolsillos para encontrar 165.000 millones de dólares que permitan la continuidad de la compañía. Tras semejante esfuerzo, no es fácil explicarles que hay que destinar unos cientos millones para pagar primas a los responsables de este desaguisado, directivos que de por sí ya están extraordinariamente pagados. Pero, ¿qué mensaje se lanzaría a la economía si no se pagasen?
En este país conocemos el resultado de la abusiva demora en los pagos de las distitas administraciones. El hecho de retrasar el cumplimento de sus obligaciones está asfixiando financieramente a multitud de empresas, que sí tienen que hacer frente a sus pagos en los plazos marcados. Imaginemos que la admistración no sólo pudiera hacer esto, sino que pudiera incumplir unilateralmente sus obligaciones contractuales. ¿Qué confianza puede tenerse si los compromisos sellados en un contrato ya no son sacrosantos? ¿Y si cundiera el ejemplo y las entidades privadas rompiesen sin más los contratos que les resultan incómodos? Y ya que estamos, ¿que nos impediría a los ciudadanos tomar la misma senda y dejar de pagar aquellos impuestos que no nos resultasen razoables?
Parece que la economía se enfangaría más de lo que ya está. Probablemente, y por duro que parezca, el mal menor será tragarse el sapo y pagar las cantidades pactadas. Por otro lado, son muchos los que piensan que la madeja de AIG está tan enrevesada, que sólo los que la líaron son capaces de desenmarañarla. Otro punto a favor del pago de los bonos.
En esta situación, sólo queda apelar a la ética de los directivos para que devuelvan estas cantidades que -¿sin duda?- no se mercen. Pero es posible también, por perverso que parezca, que estos directivos se sientan víctimas de la situación. Sus prácticas eran habituales en multitud de entidades financieras y no financieras. Más que eso, respondían a la demanda de los accionistas por mayores y más rápidos beneficios. Es seguro que todos debemos reflexionar sobre el culpable último de esta coyuntura: ¿han sido directivos irresponsables o nuestra propia codicia la que ha desembocado en esta crisis? ¿hubieramos aceptado mayor intervención de los gobiernos en la regulación de los mercados en tiempos de vino y rosas? Mucho me temo que no.

